Que un cristal con dos puntas sea pulido respetando caras y ángulos, no le quita su aptitud para generar un campo energético protector. 

Pero si una de las puntas no existía en el cristal en bruto y le es tallada, la distribución molecular en esa punta no tendrá el mismo ordenamiento que en una punta natural. 

No es de esperarse, por lo tanto, que funcione como el otro lo haría. 

De ahí que la utilidad de un cristal pulido puede existir, sí, pero dependiendo de que sea un pulimento que respete la forma natural. 

Y eso es casi imposible de distinguirlo una vez que la pieza ya está elaborada. 

Puede haber biterminados genuinos mezclados con inventados, pero la imposibilidad de saber cuál es cuál, sugiere la recomendación de buscar cristales en bruto, sin pulimento, y verificar que a estos no se les haya tallado una segunda punta.

No es frecuente, pero hay quienes lo hacen lo cual es observable por el tipo de superficie de una cara pulida, que no presenta el mismo aspecto que una natural.

Pues la natural presenta irregularidades y la pulida es lisa como un vidrio, pero con curvaturas en los objetos reflejados, que la natural no distorsiona. 

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